jueves, 19 de octubre de 2017

AL VOLANTE DE UN SAFETY CAR



Descubrimos los secretos del coche protagonista del WorldSBK 2017 a través de sus dos pilotos, Nicola y Cristian

Asegurar que la pista esté en óptimas condiciones y acompañar a las motos en la vuelta de calentamiento, principales funciones de este coche


El modelo SEAT León de serie, con una aceleración de 0 a 100 en menos de cinco segundos, cumple con los requisitos de versatilidad y potencia de los safety car

13 carreras alrededor del mundo, siete fabricantes, 28 motos en pista y dos coches custodiando la carrera. Cristian Siso y Nicola Cursi se ponen al volante de los safety car en el Campeonato del Mundo MOTUL FIM Superbike. Hace 4 años que los dos pilotos, apasionados del motor y expertos en conducción segura, trabajan juntos: “Somos los ojos de dirección de carrera sobre la pista”, comenta Nicola mientras se preparan para entrar en acción en el circuito francés de Magny Cours. “Nos pasamos 10 meses al año viajando. Así que esto no es un trabajo, es una forma de vida”, sentencia Cristian.

-  Cuatro ruedas ven más que dos: Los dos SEAT León CUPRA son los primeros en pisar cada circuito. Se encargan de revisar que el pavimento esté en óptimas condiciones para que las motos puedan circular: “A veces se desprenden trozos de goma de los neumáticos. Si se queda en la pista podría ser peligroso”, comentan los pilotos.

-   Comisarios, en posición: Antes de que las motos salgan a pista, los pilotos del safety car se encargan también de hacer una vuelta rápida y revisar que los comisarios estén en la posición correcta. Paso necesario para empezar la carrera.

-   “Coche 1 llamando a coche 2”:  Ya con las motos en la pista, el segundo safety car acompaña a las motos en la vuelta de calentamiento y el safety car 1 lo hace en la vuelta rápida. Los vehículos “siempre vamos acompañados de un médico por si fuera necesario en caso de accidente”, comenta Cursi.

-   Cuestión de segundos:  El SEAT León CUPRA es un modelo de serie capaz de acelerar de 0 a 100 en menos de cinco segundos. “Las motos son muy rápidas, es necesario que el coche que conducimos sea también potente y que tenga una buena aceleración”, explica Siso. De hecho, este automóvil puede llegar a alcanzar los 250 km/h en pista.

-   Hasta 600 km por competición: Revisando el estado de la pista, realizando cronometrajes o efectuando las vueltas de calentamiento. Los recorridos que realizan los dos safety cars para garantizar la seguridad de una carrera pueden llegar a los 600 km. “Y eso contando que no tengamos que salir, cosa que por suerte no ha pasado esta temporada”, añade Cristian Siso.

-   13 carreras y cuatro continentes: Humedad del 90% en Tailandia, 45 grados de temperatura en Qatar o lluvia y pavimento mojado en el trazado de Francia. Los coches “se tienen que adaptar a todas las condiciones climatológicas. Es algo imprescindible para asegurar nuestra seguridad y la de las motos”, comenta Cursi.

-  Concentración y sangre fría: Hacia la quinta o sexta vuelta, cuando se dé por empezada la carrera, los coches de Nicola y Cristian aguardarán fuera de la pista, pero con la mirada puesta en la competición. “Sólo intervenimos si, en caso de accidente o cualquier otra causa, la competición se detiene y se tiene que reanudar”. Se necesita “concentración y precisión” para poder actuar en caso de que fuera necesario, apostilla Siso.

-   Una forma de vida: Estos pilotos viajan 10 meses al año alrededor del mundo. Un trabajo que se convierte en una forma de vida. “Es un trabajo que te tiene que gustar porque compromete gran parte de tu día a día”, añade Siso. “Mi vida transcurre dentro del coche así que éste es casi como una parte de mi, un amigo”.

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