sábado, 14 de julio de 2018

LA ROTONDA


LA PIEL DEL TIEMPO


Mientras los políticos españoles mercadean con sus puestos en sus partidos políticos, y otros pierden los papeles por mantener caliente sus asientos a cualquier precio; debajo de la sombrilla de la playa, y con viento de poniente, quiero pensar en la buena  voluntad y la capacidad de los gestores políticos que toman decisiones siempre pensando en la mayoría, y no en los antojos por conseguir de aquellos que no tienen una mayoría democrática y que utilizan las normas para saltársela a “piola”, creyendo que todavía siguen haciendo asambleas de instituto para amedrentar a las instituciones de turno que casi nunca coincidían con los planes de estudio de aquella época.


Pere Navarro, nuevo Director General de Tráfico
La sinrazón de las personas válidas nunca debería pasar por el filtro de la política, esa debería ser una máxima del buen legislador político. Si las cosas se están haciendo bien, ¿por qué cambiarlas? Es el caso del nuevo Director General de Tráfico, Pere Navarro, este ingeniero que durante una época determinada fue colocado con más o menos intención para arreglar el asunto de que nos matáramos menos en la carretera entre otras cuestiones. Y mire usted por donde, lo consiguió. Pero, como cambió el signo político de aquellos tiempos, a este buen señor que estaba haciendo bien su trabajo, lo destituyeron a pesar de todo. A partir de ese momento en la DGT, los siguientes directores generales no tuvieron el acierto, la responsabilidad, o la intuición de mejorar las cifras de Pere Navarro, que se implicó de tal manera en nuestro país, que empezó por poner en marcha todo cuanto estaba a su alcance por luchar contra los irresponsables al volante y ganó por puntos. Se fue, con una planificación por realizar y con un trabajo bien hecho.

Sensato, o sea con sentido común en todos los planes que ejecutaban para que no nos matáramos en la carretera y evitar que algún lunático hiciera lo propio. El ex director general vuelve con un equipo capaz y veraz, vuelve porque el partido en el poder, en estos momentos, ha vuelto a cambiar de signo y se ha dado cuenta que es un valor real y que además su trabajo le avala.

Señor Sánchez, Presidente: si actuara de la misma forma que lo ha hecho, colocando en su sitio a un hombre que nunca tuvo que haber salido de ahí, como Pere Navarro podría contar siempre con mi confianza llamada papeleta o voto a su favor de por vida, pero como para eso también hay que ser consecuente con la mochila que uno lleva en el debe de su trayectoria, tendría que pensármelo.

Sí, si yo fuera presidente, me gustaría que me hubiera votado la mayoría del electorado del país, y no me hubiera elegido amistades impuestas que pretenden volatilizar la cordura, el sentido común y las leyes de un país que hemos elegido todos los españoles. No, señor Sánchez, a mí me gustaría mirarme a la cara cada mañana y no ver la tristeza de mis ojeras, por los muertos de ETA, o las canas de mi pelo, por una Comunidad autónoma que se va al traste con la reivindicación anticonstitucional de la independencia.

Tengo la esperanza de que todavía, en los pocos años que le quedan en la presidencia del país, presida un gobierno para todos los españoles, empresarios, desempleados, enfermos, homosexuales o no, trabajadores, investigadores, madres y estudiantes. Proteja a los más desfavorecidos y haga grande una nación que suena más grande que su nombre y la de sus amigos.!ESPAÑA! Convoque elecciones, y apruebe la asignatura con nota. Rodéese de profesionales honestos y capaces como Pere Navarro y estoy seguro que empezará a construir una nación desde los cimientos de todos y para todos.

Durante su mandato en la DGT ha implantado el carné de conducir por puntos y la reducción de la siniestralidad en la carretera.

Durante los ocho años de su mandato esta cayó un 50%: cada año se redujeron los muertos en carretera con respecto al anterior, alcanzando en 2011 la cifra de (1479 personas) la primera vez en 50 años que bajaba de 1500.

Me consta que no es fácil acertar siempre, pero creo que es más difícil equivocarse una y otra vez.  No vuelva a hacer uso del refrán popular: “El ser humano es el único que tropieza dos veces con la misma piedra”. Construya su proyecto “por derecho”, con profesionales honestos y rebusque en la piel del tiempo para aprender y no equivocarse de nuevo.

Atención a Mark Twain:

Honestidad: la mejor de todas las artes perdidas”.

Con afecto,

Pepe Bejarano.
14 julio 2018
todomotorsevilla@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario