viernes, 29 de abril de 2016

ALEMANIA DARÁ 4.000 EUROS POR LA COMPRA DE UN VEHÍCULO ELÉCTRICO




Alemania destinara de aquí a 2019 un total 1.200 millones de euros en subvenciones a la compra de vehículos eléctricos e híbridos para impulsar la demanda de ese tipo de automóviles y favorecer la reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Los costes de esta inyección millonaria a un segmento que no acaba de despegar, serán asumidos a partes iguales por el Gobierno y los fabricantes, según acordaron en una reunión celebrada anoche en la Cancillería en la que participaron la canciller, Angela Merkel, los ministros de Finanzas, Economía, Transportes y Medioambiente, y los máximos responsables de Daimler, Volkswagen, y BMW, entre otros.
En concreto se bonificará con 4.000 euros la compra de un vehículo eléctrico y con 3.000 euros la de un híbrido, siempre que no superen los 60.000 euros. El ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, hizo hincapié en que los modelos "de lujo" debían quedar excluidos del pacto. Si bien por esta cantidad se puede adquirir modelos premium como el Audi e-tron o el BMW 330e.
El acuerdo incluye por ello una partida de 300 millones para la construcción de15.000 nuevas estaciones de carga de aquí al 2020, monto que los expertos consideran a priori insuficiente.
Objetivo: más de 500.000 eléctricos e híbridos
Gobierno y fabricantes pretenden con esas ayudas, que evocan a las concedidas y luego retiradas en 2009, cuando el sector del automóvil se desplomó como consecuencia de la crisis financiera, que para el 2020 haya circulando en el país entre 500.000 y un millón de eléctricos e híbridos.
Actualmente circulan en Alemania unos 25.000 vehículos eléctricos y 130.000 híbridos en un parque móvil que ronda los 45 millones de coches. Se trata por tanto de una meta de difícil consecución y no sólo porque requerirá un cambio de mentalidad en el consumidor sino porque esas ayudas llegan en un momento en el que los precios de la gasolina son muy bajos y eso puede frenar el cambio.
A eso se añade una muy precaria red de estaciones de carga, el largo tiempo que se invierte en la recarga y el hecho de cada fabricante investiga por su cuenta en baterías, lo que genera dudas e inseguridad al consumidor, que tras los escándalos de manipulación de motores mira al sector automovilístico con desconfianza.

Los ministros de Finanzas, Wolfgang Schäuble, de Economía, Sigmar Gabriel, y de Transportes, Alexander Dobrindt, presentaron el acuerdo como un gran paso hacia el futuro. La oposición parlamentaria y los grupos ecologistas, por el contrario, lo rechazan. Consideran que las ayudas son subvenciones encubiertas a una industria que hace beneficios y está salpicada de escándalos.

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