sábado, 27 de octubre de 2018

LA ROTONDA


TALLERES QUE NO DAN LA TALLA


No somos perfectos. Como profesionales nuestras empresas marcan las pautas de marketing. Y nosotros como buenos y responsables profesionales no tenemos más remedio ─por la cuenta que nos trae─ que ajustarnos a las normas de estilos de las propias empresas que nos pagan, pero no todo vale.

Son muchas las historias que nos llegan a todomotornoticias.com y, en esta RONTONDA, queremos identificarnos con todos los que nos sentimos muy próximos a los casos que nos contáis.

Este amigo X nos cuenta lo siguiente: Pide presupuesto para hacer la revisión a su vehículo en su Taller del Concesionario, por lo visto, se sale del presupuesto que tenía previsto. Esto lo pone en conocimiento de un amigo, que le hace contactar con un taller multimarca de confianza, pide presupuesto y le cuesta la mitad, por lo que decide realizar la revisión de su coche en ese taller que le había aconsejado su amigo.

Cuando va a retirar el vehículo, le comenta el dueño del taller que las zapatillas de los frenos delanteros están muy gastadas, debería de cambiarlas a la mayor brevedad. El señor X le da las gracias, paga y le dice que ya tendrá noticias suyas.


El dueño del vehículo, preocupado por lo que le había comentado el mecánico, pide presupuesto para cambiar las pastillas de freno a la postventa de su marca, de nuevo le sale más del doble de lo que le cuesta en el taller multimarca.

Como cree que su taller de marca le sale un poco caro, y cree que el taller multimarca le está buscando un posible desgaste inexistente, tira por la calle de en medio y se va en busca de uno de esas cadenas de talleres cercanos a los hipermercados, llama por teléfono, pide presupuesto, le parece aceptable el precio y el cambio de zapatillas de freno y se decide optar por esta última opción. Llega el día de la cita, curiosamente está lloviendo y comprueba que el limpiaparabrisas del lado del conductor le deja una marca en el cristal, por lo que decide cambiarlo, ya que se presenta un largo invierno por delante.

Llega a la recepción del taller, y le comenta al profesional que le atiende que si tenían, para su vehículo, unos limpiaparabrisas y que le diera presupuesto para añadirlo al presupuesto inicial. El dependiente busca entre los recambios los limpiaparabrisas, se los enseña, es de una marca muy importante y le dice el precio, 50 €. A lo que el dueño del vehículo le dice que son un poco caros y se sale del presupuesto, pero bueno, ya que estaba allí, que se lo colocara y lo añadiera a la factura. Mientras el señor X esperaba que le arreglaran el vehículo, se fue a tomar un café a un bar cercano en el centro comercial, allí pudo comprobar en la página web del taller en cuestión, que además de los limpiaparabrisas que le había ofrecido el dependiente, existían otros a mitad de precio y que en ningún momento fueron ofrecidos al dueño del vehículo. Por lo que el señor X se acercó de nuevo al dependiente y le enseñó su página web y las promociones de limpiaparabrisas que ofrecía su marca. Por lo que decidió que le pusieran estos últimos, y de nuevo se marchó a la espera que le avisaran cuando acabaran la instalación prevista.

Cual fue su sorpresa cuando, a los quince minutos, suena su móvil. Era el taller: era el mecánico que le estaba cambiando las zapatillas de freno. “Señor, le llamo para indicarle que las zapatillas no están desgatadas, están por la mitad, pero podrían estar cristalizadas”. El coche del señor X frenaba estupendamente, no chirriaba y mucho menos se quedaba cogido. Pero ante la duda, le dijo al mecánico que las cambiaran por si acaso. Si recuerdan, el propietario del taller multimarca le dijo a señor X que tenía que cambiar las pastillas porque estaban muy gastadas. Primera mentira, y eso que fue un taller recomendado por un amigo. Pero lo peor no fue eso, sino que el mecánico que tenía delante en ese momento, viendo la posibilidad de que el señor X desistiera de cambiar las pastillas, le aconsejó que las dos ruedas delanteras estaban muy desgatadas y habría que cambiarlas. A lo que el dueño del vehículo le contestó: “Mire amigo, hace un mes y medio, ha pasado el coche la ITV, no he tenido ningún problema y en dos semanas, un taller multimarca me dice que tengo que cambiar las pastillas de freno y usted, ahora, que tengo que cambiar las dos ruedas delanteras, hágame el favor de cambiar las pastillas y los parabrisas, y no vuelva a llamarme, si no le importa”.

De realizar la revisión rutinaria del vehículo, cambio de aceite y filtros, a zapatillas gastadas y cambio de ruedas, y es que antes, los mecánicos se dedicaban a arreglar los vehículos; ahora, también venden, ya que, según el señor X, el mecánico le tenía preparados tres tipos de presupuestos, pensando que sobre la marcha el dueño del vehículo iba a cambiar las ruedas.

La pregunta es, si un médico le dice que tiene usted que hacerse unas pruebas determinadas, seguro que usted ni rechista, va y se las hace. Porque cree en la profesionalidad de su médico. Lo mismo debería ocurrir con los talleres, que les hablan de frenos, discos y, sobre todo, ruedas. Usted no tiene más remedio que creer en los profesionales o como el señor X, pedir una segunda o tercera opinión.

Quería contar esta historia, porque lamentablemente historias como estas están al orden del día. Me constan que la mayoría de los profesionales, y de los talleres son fiables. Otros, lo ilegales antes o después les dejarán huella sobre todo para mal. Pero algunos legales podrían utilizar el marketing para vender sin engañar, no jueguen con nuestra seguridad ni con nuestro bolsillo.

Creo que cualquier conductor desearía confiar en su taller de cabecera o de confianza como en su propio médico, y no dejarse engañar dependiendo de si el taller ha cubierto o no sus presupuestos de ese mes.

Queremos cambiar la rueda, frenos, y el aceite, etc., cuando toque, no cuando le venga bien al taller, sea privado o de una cadena adosada a un hipermercado. Y, según el señor X, lo siente mucho, pero desde ahora, irá a comprar al Hipermercado por los precios y la calidad que ha observado mientras esperaba, pero, por el taller anexo al hipermercado, no volverá jamás, aunque sea un taller de ámbito nacional. A nadie le gusta que le engañen, y menos que jueguen con su seguridad y la de los suyos.

No se dejen embaucar por seudo profesionales de tres al cuarto, utilice las hojas de reclamaciones y, si no, las redes sociales, no hay nada que pueda hacer más daño a aquellos que se esconden detrás de una fachada por muy nacional o internacional que se precie.

En honor a la verdad, el señor X, nos escribió de nuevo para contarnos que  se fue del taller volando después de todo lo ocurrido y,  no se acordó de comprobar  la escobilla limpiaparabrisas que le habían colocado. El colmo, es que tenían que haberle cambiado la del lado del conductor y cambiaron la del lado del ocupante. Menos mal que volvió, y le cambiaron la escobilla sin ponerle pega alguna, y lo trataron esta vez estupendamente, es verdad, que fue otro dependiente y el propio jefe de taller. Las cosas como son.

Con respeto y afecto,

Pepe Bejarano
sábado, 27 de octubre 2018
todomotorsevilla@gmail.com

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