domingo, 11 de febrero de 2018

LA CALEFACIÓN AL MÁXIMO DEL VEHÍCULO


Las bajas temperaturas que estamos padeciendo en España en estos días, invitan a los conductores a abusar de la temperatura al máximo en el interior de los vehículos.
Esta práctica puede suponer un riesgo durante la circulación, generar malestar a los ocupantes del vehículo e, incluso, originar problemas mecánicos.

Norauto, la cadena de mantenimiento y equipamiento integral del automóvil, recuerda que la temperatura del habitáculo no debe sobrepasar los 24ºC, pero tampoco debe ser inferior a 19ºC. Se considera que la temperatura ideal para conducir ronda los 22ºC.


Asimismo, ha elaborado una lista con las cinco razones fundamentales por las que no recomienda seleccionar una temperatura demasiado elevada durante sus trayectos:


1.- Aumenta la 'pesadez' del viaje. Conducir con una temperatura muy alta reduce la capacidad de concentración del conductor y aumenta el cansancio. Además, favorece la aparición de la somnolencia.

2.- Problemas en los filtros. A mayor uso, antes tendremos que cambiar el filtro de habitáculo, que atrapa las partículas de polvo y evitar la aparición de bacterias, hongos y malos olores. Además, se recomienda verificar que la carga de aire acondicionado es la correcta para el buen funcionamiento del climatizador.

3.- Derroche de dinero derivado de un mayor consumo, si bien es cierto que en el caso de los climatizadores la diferencia no es tan reseñable.

4.- Malestar general. Las salidas de aire orientadas hacia el pecho o la cara pueden ocasionar problemas de salud: resecar los ojos, congestión, dolor de cabeza… En suma, aumenta el malestar en el conductor y el resto de pasajeros y, por consecuente, se incrementan las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico. Esto se debe a que una temperatura muy alta puede producir que el ambiente sea excesivamente seco, lo que, además, agudiza los problemas respiratorios en las personas con más dificultades.

5.- Los cristales se empañan. La diferencia de temperatura que hay entre el habitáculo y los cristales (más fríos), hace que el agua que contiene el aire se condense en forma de gotas, produciéndose el empañamiento de los cristales y la peor visión por parte del conductor. Se aconseja dirigir el aire caliente a las ventanas o activar el botón específico para desempañar los parabrisas que hay con el climatizador.

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