miércoles, 24 de enero de 2018

ARVAL DESPEJA DUDAS ACERCA DEL DIÉSEL EN SU LIBRO BLANCO “UN VISTAZO AL FUTURO EL DIÉSEL: ENFOQUE Y SOLUCIONES”


Manuel Orejas, presidente de CVO


Arval quiere compartir su punto de vista como experto en el uso del diésel en flotas de vehículos, ante la creciente incertidumbre en torno a su futuro. Y reforzar su compromiso de asesorar y apoyar a sus clientes en la futura transición hacia nuevas alternativas más respetuosas con el medio ambiente. Fruto de ello nace este libro blanco, en el que se aborda esta situación desde un punto de vista integral.


El diésel vive una situación de incertidumbre. La reacción de los consumidores tras los recientes escándalos de dispositivos manipulados, el cambio de normativa para la medición de sus emisiones y las restricciones de acceso de vehículos con esta motorización a ciertas grandes ciudades, ha despertado muchas inquietudes acerca de su futuro. En palabras de Luc Soriau, director de Arval España, “actualmente, el diésel representa más de la mitad de las matriculaciones de turismos y vehículos comerciales ligeros en Europa. En el segmento exclusivo de flotas, esa proporción alcanza incluso los dos tercios”. Esta situación ha impulsado a Arval a publicar el presente libro blanco sobre el diésel: “Despejando dudas acerca del diésel. Un vistazo a su futuro: enfoque y soluciones".

Como arrendador multimarca independiente en toda Europa y experto en el uso del diésel en flotas de vehículos, estudiamos todas las tendencias y las opiniones de los expertos en torno a las tecnologías de automoción y su uso. Y nuestra misión es ayudar a nuestros clientes a tomar las decisiones adecuadas en un entorno normativo y de producción de automóviles en rápida evolución, ofreciendo un asesoramiento experto sobre las decisiones tecnológicas que más sentido tienen a corto, medio y largo plazo, para que puedan tomar la mejor decisión posible al elegir un vehículo. Las políticas relativas a los vehículos de empresa tendrán que adaptarse ya a partir del año que viene. Nuestro modelo de Coste total de mantenimiento (TCO, Total Cost of Ownership) ha sido revisado para tener en cuenta esas nuevas dinámicas.

En este libro blanco analizamos el actual marco normativo, con una visión general sobre las emisiones y la normativa. También se analiza el nuevo procedimiento de pruebas (WLTP-RDE), que sustituye al anterior NEDC; y aclaramos dudas sobre las ZUAP (Zonas Urbanas de Atmósfera Protegida). En el siguiente punto se muestran las diferentes estrategias que están tomando los fabricantes ante el reto de reducir las emisiones de CO2 y limitar el NOx a un nivel “real” aceptable.

“Despejando dudas acerca del diésel” también incluye un análisis del mercado del automóvil en Europa, que refleja cómo la huida del diésel se muestra más claramente entre los usuarios particulares que en las flotas de empresa. Y cómo la popularidad a la baja de los vehículos diésel tendrá un impacto sobre los valores residuales. Por otro lado, realizamos una comparativa sobre los diferentes tipos de combustible, comparando las ventajas relativas y examinando las distintas implicaciones de los híbridos, híbridos enchufables, eléctricos puros y vehículos alimentados con otras fuentes de energía alternativas, como el hidrógeno y el gas.

¿Qué futuro tiene el diésel en las flotas corporativas?

La voluntad de Arval es ayudar a los clientes a analizar sus flotas y sus necesidades, para ofrecerles asesoramiento a partir de los hechos y luego recomendar la mejor solución en términos del TCO. Y en este libro blanco se despejan las dudas más frecuentes en torno a la viabilidad continuada de los vehículos diésel en una flota de empresa.

-¿Debería restringirse la política de vehículos de empresa solo al diésel?

En la mayoría de los casos, el diésel es una opción válida para los conductores que realizan mucho kilometraje, y eso seguirá siendo así durante varios años, desde la perspectiva del TCO basada en la duración real prevista, el consumo real y, en especial, el kilometraje anual. Pero cualquier política de adquisición de vehículos debería basarse en un TCO que incorpore la eficiencia de combustible y el coste, impuestos incluidos, y a partir de ahí no hay motivos reales para mantener una política restrictiva de combustible, como por ejemplo, solo diésel.

-¿Aumentarán los impuestos sobre los vehículos de empresa diésel?

Al menos 20 países de la UE aplican algún tipo de impuesto asociado al CO2 a los vehículos de empresa, incluso si las metodologías de prueba cambian, en principio esto debería seguir favoreciendo a los motores diésel frente a los de gasolina en los años venideros. En muchos países, ya existen incentivos fiscales para vehículos con emisiones muy bajas (<76 g/km), que actualmente son en todo caso eléctricos (eléctricos puros o híbridos enchufables). Es imposible predecir si los distintos modelos impositivos penalizarán de forma concreta a los vehículos diésel en el futuro, pero es de esperar que se valore primero el impacto de la introducción del WLTP antes de dar ningún paso.

-¿Se restringirá o se prohibirá la circulación de vehículos diésel en los centros urbanos?

Es probable que en los próximos años se vayan introduciendo o endureciendo las zonas urbanas de atmósfera protegida o las restricciones de acceso a los centros urbanos. Sin embargo, hay poca uniformidad en el conjunto de Europa con respecto a los criterios de acceso y a los vehículos que se ven afectados. Cualquier endurecimiento previsto de dichos criterios (en dirección a Euro 6) será más bien lento, siendo 2025 el punto de inflexión para muchas zonas. Desde una perspectiva de flotas, a menos que se prohíba directamente la circulación de los vehículos diésel, algo que no se espera en el corto a medio plazo, es poco probable que ninguna restricción adicional de acceso tenga un efecto real.

-¿Debería un conductor escoger un diésel o decantarse por una alternativa?

La respuesta a esta pregunta depende de muchos factores. Desde una perspectiva de emisiones y calidad atmosférica, el diésel es claramente más contaminante que la gasolina. Desde un punto de vista de emisiones de carbono, los motores diésel suelen ser claramente más eficientes en términos de combustible que sus equivalentes de gasolina. Las emisiones de carbono asociados, por tanto, son inferiores, lo que desde la perspectiva del cambio climático reviste una gran importancia. Los niveles inferiores de emisiones de CO2 suelen conllevar que los automóviles diésel tengan una menor carga impositiva como vehículos de empresa. Los vehículos diésel pueden dar lugar a impuestos adicionales en el futuro, algo que deberá sopesarse frente a cualquier incentivo fiscal para los vehículos con emisiones muy bajas.

Hay que plantearse detenidamente la idoneidad de los vehículos enchufables (ya sean eléctricos puros o híbridos PHEV) en lo que se refiere al acceso a las instalaciones de recarga, la autonomía en modo eléctrico y los perfiles habituales de uso. Para alguien que realice un kilometraje anual relativamente bajo y cuyos trayectos sean mayoritariamente locales / urbanos, y no tanto por vías rápidas, quizás la opción de un vehículo de gasolina o enchufable sea más adecuada, pero en cualquier caso se tratara de una decisión adecuada a la evolución de cada flota.

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