domingo, 23 de febrero de 2020

CEDA EL PASO


CONTROLES DE VELOCIDAD




Una carretera curvilínea separa las poblaciones onubenses de Hinojos y Almonte. El agradable olor de los pinos deja una fragancia que penetra por las ventanillas abiertas del Simca 1000 que se dirige a la playa de Matalascañas. El tórrido día de agosto obliga a bajar los cristales… Es el aire acondicionado de la década de los 70 en casi todos los vehículos. Después de la obligada travesía por la población almonteña, enfilo la carretera de la costa y veo una señal que me indica el final de la limitación a 60 km/h. Voy acelerando progresivamente, pero, ¡oh sorpresa!, de nuevo aparece la prohibición de 60, y aunque levanto el pie del acelerador y pico el freno, no sé si he sido respetuoso con la sorpresiva placa… De pronto, otra sorpresa, la Guardia Civil de Tráfico me hace las correspondientes indicaciones para que detenga el vehículo.

¿No ha visto usted la señal de limitación de velocidad?  dijo uno de los agentes.

Para no entrar en innecesarios detalles del diálogo mantenido con la Benemérita, les diré que me sancionaron con una cantidad que, francamente, no recuerdo.


Cuando ya percibo el frescor de la brisa marinera en un chiringuito cercano a las aguas azuladas del Atlántico, los ocupantes del Simca 1000 entablamos conversación con una familia que veranea en el lugar y con la que nos une una amistosa relación. Como uno de los veraneantes es guardia civil, le cuento el episodio ocurrido en el camino y me dice con una enorme seguridad:

Esos aparatos fallan mucho. Si quieres nos vemos la próxima semana en Huelva y hacemos una reclamación en la que tú mantienes que tu cuentakilómetros no superaba la velocidad permitida y lo entregamos en el departamento de Tráfico. Cuando vean la reclamación, como ellos son conscientes de la poca fiabilidad de los radares, archivarán la multa.

Efectivamente, después de la gestión realizada en el cuartel de la Guardia Civil de Huelva, no tuve ninguna noticia de la sanción, y el asunto quedó archivado y olvidado.

Un Opel Kadett de color gris metalizado circula por el carril derecho de la Avenida de Kansas City en la ciudad de Sevilla. Las señales prohíben superar los 70 km/h en casi toda la avenida… Eran los últimos años de la década de los 90. El conductor del Kadett mira el cuentakilómetros e inicia el adelantamiento de un vehículo que parece no tener prisa. Cuando está en plena maniobra, el lento vehículo acelera y el que pretendía adelantar acelera aún más para finalizar el adelantamiento. A unos quinientos metros, la Policía Local indica a ambos que reduzcan la velocidad para que se detengan en el arcén. Los dos conductores son sancionados por circular a 80 km/h. Un radar móvil había detectado la infracción y se la había comunicado al agente que en ese momento escribía en el formulario de multas:

Les advierto que los radares de los que disponemos ahora están homologados y garantizan su fiabilidad. Con esto les quiero decir que cualquier reclamación que hagan no prosperará, así que lo más sensato es pagar la sanción cuanto antes para que les hagan un descuento.

Con estos dos relatos pretendo únicamente reflejar los avances de los controles de velocidad… Pienso que esos controles son necesarios para evitar accidentes. Según datos de la DGT, “está demostrado que un descenso del 5% en la velocidad media supondría una reducción del 30% en el número de accidentes de tráfico con víctimas mortales” y, lamentablemente, muchos conductores reducen la velocidad permitida solamente cuando se percatan de la presencia de los radares. Con el paso del tiempo el sistema de radares en España ha experimentado una importante evolución, tanto en su funcionamiento como en su proliferación, y ahora les voy a dar algunos detalles:

Actualmente la DGT cuenta con más de 2.000 radares que están repartidos por toda la geografía de nuestro país. Como pueden ver no son pocos los controles de velocidad y su funcionamiento es muy variado: fijos, móviles, drones y helicópteros. Por si esto fuera poco, dispone de cámaras que pueden detectar cualquier tipo de infracción al volante: uso del teléfono móvil, adelantamientos indebidos, no ajustarse el cinturón de seguridad… Además, la compañía tecnológica Tradesegur ha puesto a disposición de la DGT un nuevo detector más potente que el resto: puede registrar cualquier infracción, el radar detecta los excesos de velocidad hasta una distancia de 1.500 m y ofrece imágenes de alta definición.

Por favor, no olviden la repetida expresión: “lo importante es llegar”. Y al margen de los radares, no excedan los límites de velocidad… Piensen en ustedes mismos, en sus familias, en los que transitan por la vía pública... Miren por el bien común.

Con mis mejores deseos, saludos cordiales.

Fernando Monge
fmongef@gmail.com
23/febrero/2019

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