sábado, 3 de agosto de 2019

LA ROTONDA,


EN MANOS DEL FUTURO



Solo tuve que introducir el destino en el navegador de abordo. De treinta y cinco a cuarenta minutos dispondría para hacer un par de llamadas, repasar la agenda del día y si me daba tiempo, leer los titulares de los principales periódicos. Me gusta leer por los menos un par de diarios, eso sí, con distintas líneas editoriales para posteriormente sacar mis propias conclusiones. Hay cosas en la vida que no cambian, y el periodismo en formato digital no difiere mucho de aquel otro en el que los tribuletes de turno informaban negro sobre blanco.


Sigo siendo de los antiguos, y no utilizo el navegador del vehículo para hacer y deshacer mi día a día. Prefiero la tableta para informarme de los últimos acontecimientos que han sucedido en el mundo. Aunque a veces programo el navegador y utilizo la información por voz, y le pido a mi asistente que me dé los titulares de las últimas noticias, la información meteorológica, y los números premiados de la ONCE EUROPEA. A veces, le dicto los términos de la reunión, o algún artículo que tengo en la cabeza y ella misma me lo vuelca en la nube. Todo muy práctico. ¡Es una pasada!

Cómo ha cambiado todo. La evolución del automóvil nos ha llevado a tener coches cuya tecnología podía considerarse futurista hace pocos años; sistemas capaces de frenar el coche por sí solos, otros que encienden y apagan las luces por nosotros. También hay dispositivos que nos dicen dónde estamos y todo lo que tenemos alrededor e incluso pueden llegar a vigilar si el conductor está distraído o cansado. Todo obsoleto. Esos fueron los principios para que yo ahora pueda disfrutar de un vehículo totalmente eléctrico y electrónico. Recuerdo los vehículos con toda clases de sistemas, sensores, cámaras, radares y un sinfín de dispositivos que les permitían saber qué ocurría y qué había a su alrededor. Si a todo esto le sumamos las nuevas direcciones eléctricas, así como los mandos de control ‘by wire’ (digitales por cable, sin conexión mecánica) nos encontramos con una base perfecta para el desarrollo de los coches AUTÓNOMOS actuales.

¡Qué comodidad! ¡Qué confort! ¡Qué seguridad!

Los sistemas de conducción autónoma aprovechan esos sistemas para circular por carretera, pudiendo tomar decisiones, cambiar de carril, adaptarse al tráfico… La evolución ha sido genial, los controles artificiales inteligentes nos permiten toda clase de excentricidades.

Pero lo mejor de todo es que, ¡por fin!, hemos llegado a Cero accidentes, y solo las víctimas que se producen en la carretera son por causas naturales. Igual que si tienes una enfermedad o un accidente doméstico. Hoy, las carreteras con los coches y las motos autónomas son los lugares más seguros que existen.

Antiguamente, empresas, como la norteamericana Waymo, se enfrentaban a una dura realidad en EEUU. Una encuesta de Gallup publicada hace algunos años revelaba que el 54% de norteamericanos aseguraban que sería "improbable" que usasen automóviles sin conductor, y el 59% dijeron que se sentirían incómodos al viajar en uno. ¡Cómo ha cambiado el mundo!

─ ¿Cuánto falta para llegar al destino?
─ En dos minutos habrá llegado a su destino.
Y es que es “un sueño hecho realidad”.

Más allá de la distancia y velocidad que llevan cada uno de los vehículos que están en la vía, estos coches sin conductor son capaces de trazar las mejores rutas y tener en cuenta una serie de variables para realizar los trayectos de forma segura.

─ El vehículo ha llegado a su destino.
─ Bip, bip, bip, bip…
El reloj de la mesilla de noche sonaba estrepitosamente haciendo efectivo el uso al que estaba predestinado.

De un manotazo presioné el interruptor y dejó de emitir el desagradable zumbido que me hizo volver a la realidad.
Todo había sido un “bonito sueño”. Me desperté con la esperanza y la ilusión que algún día se hiciera realidad.

Con afecto y respeto,

Pepe Bejarano
todomotorsevilla@gmail.com




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