domingo, 21 de octubre de 2018

¿CUÁNTAS VECES HAY QUE SENTARSE EN UN ASIENTO PARA PONERLO A PRUEBA?

Probadores de diferentes constituciones entran y salen del coche para evaluar el posible desgaste de tejidos y espumas

22.000 ciclos de fricción simulan el roce que sufren los asientos y un ensayo de fatiga reproduce la conducción en condiciones extremas

Con estos ensayos se analiza la resistencia y el confort de los asientos antes de su fabricación



Que el asiento de nuestro coche siga siendo cómodo y resistente tras recorrer miles de kilómetros o soportar contrastes extremos de temperaturas no es casualidad. Ingenieros del Centro Técnico de SEAT realizan múltiples ensayos antes de que el vehículo empiece a fabricarse. Estas son las cinco pruebas más importantes que se llevan a cabo durante los tres años de desarrollo de un asiento:




-Entrar y salir 700 veces al día: Mujeres, hombres, altos, bajos, delgados, corpulentos… Un grupo heterogéneo de probadores profesionales participa en un ensayo que reproduce 6.000 entradas y salidas del coche en una semana. “Cada uno de ellos repite este movimiento 700 veces al día para simular la vida de un asiento durante cinco años”, explica Javier García, ingeniero responsable de las pruebas de asientos de SEAT. “Algunos llevan vaqueros con remaches y botones en los bolsillos traseros o costuras reforzadas”, con el objetivo de asegurar la resistencia de la espuma y el tejido del futuro asiento, que además tiene que adaptarse a cualquier conductor.

-A prueba de roces: Otro de los ensayos consiste en reproducir múltiples roces sobre un asiento. Se lleva a cabo en el laboratorio, simulando la carga de un torso de 75 kg. “Durante 3 semanas, 24 horas al día, una máquina se encarga de realizar 22.000 ciclos de fricción, simulando movimientos cotidianos de un usuario de más de 100 Kg”, comenta Javier. Después del ensayo, es fundamental evaluar cómo se recupera el asiento, comprobando que mantiene la apariencia y las propiedades iniciales.



-300.000 km en condiciones extremas: Dentro de una cámara, un coche vibra con intensidad, simulando que circula por pavimentos irregulares. Se trata de reproducir hasta 300.000 km de un uso normal del vehículo, durante 225 horas seguidas. Durante esta prueba también se somete el automóvil a temperaturas que oscilan de los 80º C a los -35º C. “Nuestro trabajo consiste en evaluarlo antes, durante y después de la prueba para comprobar que sus características no han variado y que no tiene ni roturas ni daños”, añade García.

-Un asiento a 40º C en un clima glacial: Dentro de un habitáculo a -20 º C, un ingeniero analiza cómo se comporta el asiento calefactable de un SEAT Arona. Con una cámara termográfica, registra cómo alcanza una temperatura confortable en tan sólo 3 minutos y llegando a los 40º C al cabo de 15 minutos. El mapa de calor muestra también que el calor sea homogéneo en toda la superficie, contribuyendo al confort del futuro conductor.

-Sentarse bien, cuestión de milímetros: ¿Existe una posición ideal para conducir cómodos y seguros? La respuesta es ‘sí’. Javier García y su equipo de ingenieros miden hasta 20 puntos en un asiento para comprobar la correcta ubicación del torso, la distancia al reposacabezas o el ángulo del fémur del conductor: “Lo más importante es la colocación de la cadera del maniquí que medimos con un láser o la posición de elementos como el reposacabezas, que son muy importantes para la seguridad de los ocupantes. Con estos cálculos de ergonomía garantizamos que la posición del conductor es cómoda y segura”, explica.

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