viernes, 20 de febrero de 2015

SEIS MANERAS DE REDUCIR LA MORTALIDAD INFANTIL EN NUESTRAS CARRETERAS



Los niños conforman uno de los colectivos más vulnerables en la carretera. Su correcta presencia en el vehículo depende del sentido común de los padres y adultos que los acompañan aunque su destino también está en manos de otros usuarios de la red viaria. DEKRA, que ya anticipó el camino para que haya ciudades sin víctimas mortales en accidentes en sus calles durante al menos un año, como Getxo o Marbella, ofrece ahora seis consejos para que España reduzca la tasa de mortalidad de niños de 0 a 14 años en sus carreteras, que en 2014 fue de 25 víctimas.


De hecho, España es el segundo país europeo con mayor porcentaje de menores de quince años fallecidos en vías interurbanas con el 24%, solo superado por Eslovenia, tal como pone de manifiesto el último Informe sobre Seguridad Vial en las Carreteras Europeas de DEKRA, que recoge datos hasta 2012. Por su parte, el entorno rural fue responsable del 41% de los fallecimientos, mientras que el 35% restante se localizó en ciudad. Con estos datos, no está de más recordar algunos consejos esenciales y cotidianos que no se deben obviar ni olvidar.

No iniciar la marcha hasta que todo esté en orden. Los padres tienen una enorme responsabilidad con los niños en el vehículo. Cumplir las normas de tráfico como el uso correcto de sillas de retención es fundamental para evitar que vidas tan cortas quedan sesgadas tan pronto. Edad, talla y peso deben tenerse en cuenta. Cuando hay niños es necesario extremar el ejemplo al volante. Respetar los límites de velocidad, guardar la distancia de seguridad y evitar una conducción brusca son algunos consejos. Y, recuerda, si no hay ningún niño en tu coche, sí puede haberlos en otros vehículos.

Educar desde muy pequeños. Hay que enseñar a los más pequeños normas básicas dentro del vehículo para que las aprendan y automaticen cuanto antes. Esta función correspondería tanto a padres como a colegios y guarderías, y con esto se conseguirían que ellos solos se abrochen los cinturones de sus sillitas, estén tranquilos o pidan todo lo que puedan necesitar antes de emprender la marcha.

Evitar conducir de memoria. No porque un trayecto sea rutinario debe permitir confianzas. Hay que estar siempre alerta a cuanto sucede a nuestro alrededor, y evitar aquello de conducir por inercia porque dejamos de estar atentos a todo lo que sucede en la carretera, perdiendo así capacidad de reacción ante cualquier imprevisto.

Distracciones cero. Actividades como hablar por el móvil, aunque sea con el manos libres, comer o beber no son recomendables al volante. Mejor apagar el teléfono evitando molestias innecesarias en forma de mensajes o correos. Y si uno quiere calmar la sed o el hambre lo mejor es hacer un alto en el camino para no apartar las dos manos del volante. La atención siempre debe estar en la carretera con un ojo puesto en el menor sentado en la parte trasera del vehículo.

Siempre con un buen mantenimiento. El coche debe funcionar siempre de forma óptima y no se deben escatimar gastos a la hora de realizar reparaciones o actividades de mantenimiento. No hay que olvidar que junto a nosotros viajan nuestros hijos, tan ajenos a ese comportamiento irresponsable como vulnerables a posibles consecuencias por el mal estado del automóvil.

Ojo con los menores a pie o en bicicleta. En la misma carretera podemos encontrar a menores que se desplazan en bicicleta, y en las aceras a peatones. Para poder ser bien identificados una posible medida es vestir a los menores con prendas con colores llamativos, especialmente en invierno, para que puedan ser divisados a distancia, evitando así riesgos innecesarios. Para concienciar sobre esta medida, que a priori puede parecer cuanto menos extraña, DEKRA ha realizado campañas escolares de entrega gorras rojas reflectantes. Fácil y cómoda de llevar, su color y bandas luminosas permiten que los niños no pasen desapercibidos a ojos de los conductores.


Las cifras de mortalidad infantil en accidentes en la red viaria en España, aunque mejores que las mostradas en otros países de nuestro entorno, son reducibles. Sin embargo, no conviene dejar esa responsabilidad sólo a la Administración, sino que los mayores deben cuidar de los más pequeños y ser conscientes de que con gestos tan simples como atar correctamente los arneses del sistema de sujeción o vestir a los niños con colores muy visibles, se salvan vidas. Los consejos de DEKRA forman parte de su objetivo de #BalanceCero, una hoja de ruta para reducir a cero las víctimas en carretera.

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