viernes, 26 de abril de 2019

LAS 7 COSAS QUE APRENDIMOS DE LA IV JORNADA DE TECNOLOGÍA Y SEGURIDAD VIAL

La IV Jornada de Tecnología y Seguridad Vial reunió a los directores del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, Servei Català de Trànsit y Trafikoa.

  • Álvaro Gómez, Juli Gendrau y Sonia Díaz De Corcuera coincidieron al señalar que ciertos sistemas ADAS de ayuda a la conducción deberían ser obligatorios en todos los coches nuevos.
  • La formación de los conductores es clave para seguir reduciendo la siniestralidad.
  • La ‘Vision Zero’, el coche autónomo y la relación de las personas con las nuevas tecnologías generan un intenso debate a favor y en contra.

 La IV Jornada de Tecnología y Seguridad Vial, celebrada en Madrid, nos dejó muchas ideas y propuestas encaminadas a mejorar la seguridad vial y la movilidad. Bajo el lema “La movilidad del futuro es ahora”, prestigiosos ponentes aportaron su visión sobre los grandes retos a los que nos enfrentamos, como sociedad, para conseguir una movilidad segura y eficiente. 
1. Obligatoriedad de los sistemas ADAS
Los directores del Observatorio Nacional de Seguridad Vial (Álvaro Gómez), Servei Català de Trànsit (Juli Gendrau) y Trafikoa (Sonia Díaz De Corcuera), coincidieron al señalar que sistemas ADAS de ayuda a la conducción como el control inteligente de velocidad, la frenada autónoma de emergencia y la alerta de cambio involuntario de carril, deberían ser obligatorios en todos los coches nuevos. “Si se aprueba el paquete de sistemas ADAS propuesto en la UE, se podrían salvar 25000 vidas en los próximos 15 años”, aseguró Álvaro Gómez.
2. Todas las clases de vehículos deberían ser iguales en seguridad
Los grandes avances tecnológicos en seguridad vial tendrían que llegar a todos los vehículos por igual. Para Juli Gendrau, “todos los vehículos deberían llegar los mismos sistemas: autobuses, camiones, furgonetas…”. Respecto a este punto, Álvaro Gómez dijo que “la tecnología no está repartida equitativamente en todos tipos de vehículos: turismo, camión, autobús, moto… la furgoneta es ahora la hermana pobre en materia tecnología”.
3. Los conductores necesitan formación en nuevas tecnologías
La mayoría de los conductores desconocen el funcionamiento de los sistemas de seguridad que llevan sus vehículos y cómo sacarles el mayor partido. “El conductor medio no está preocupado por este tipo de cuestiones. Los sistemas ADAS no le suenan a la gente, no tenemos conductores que estén al día de todas esas tecnologías. Hace falta más formación y adaptación de la gente a la transformación de la movilidad que estamos viviendo. Los caminos entre las tecnologías y las personas todavía son divergentes y deberían ir más de la mano. Igual llegamos a tener el coche autónomo, y ciudadanos que no se atrevan a subirse a él. A veces, los desarrollos de los ingenieros se olvidan de la persona”, comentó Sonia Díaz De Corcuera. Para Gendrau, “los nuevos sistemas tecnológicos de ayudas a la conducción tienen que estar en las autoescuelas. En Cataluña la mayoría de los accidentes mortales son de una generación (40-50) que no ha tenido formación en educación vial en las escuelas”.
4. Velocidad de innovación vs velocidad de regulación
Los avances técnicos se desarrollan a gran velocidad y a las administraciones públicas les cuesta seguir su ritmo para establecer nueva regulaciones. Sonia Díaz De Corcuera defendió que “tengo la sensación de que la tecnología discurre a una velocidad vertiginosa, y necesitamos pararnos y reflexionar para poder acercarnos a las buenas decisiones”.
5.  La ‘Visión Zero’, ¿una utopía?
Desde dos puntos de vista casi contrapuestos, el filósofo Javier Echevarría y Robert Nowak (Responsable de Asuntos Económicos de la División de Transporte de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas) defendieron el mismo argumento: es prácticamente imposible conseguir la ‘Vision Zero’, un objetivo de la UE para el año 2050. Para Nowak, “desde la economía vemos los costes; desde una perspectiva humana, las probabilidades; y tenemos que aceptar que es difícil llegar a cero. Lo importante es tener un plan y ver que las cifras se van reduciendo”. Javier Echevarría asegura que “la visión cero no es un objetivo, si lo fuera sería irracional. Es un slogan, funciona como tal y lo que es racional son los datos que se han proyectado: menguar el número de muertos”. 
Álvaro Gómez sí lo ve como un objetivo realizable. "Estoy convencido de que tarde o temprano llegaremos a un mundo sin muertos en las carreteras. No sé exactamente cuándo, si en 2050, pero llegaremos a ello. Si la conducción completamente autónoma es la forma de legar a ello, bienvenida sea, mientras no produzca otros efectos colaterales negativos."
6. Las personas no se pueden subordinar a las tecnologías
A pesar de que podría ser el camino para eliminar la mortalidad en carretera, la conducción autónoma sigue despertando muchos recelos. Para Javier Echevarría, “el desafío es hibridar las personas a las tecnologías, no subordinarlas. Formar a las personas y ciudadanos para el uso eficiente de las tecnologías; pero también humanizar a los robots o a los vehículos inteligentes: tienen que estar diseñados para personas”. Y propuso que “siga la gestión pública de las carreteras y calles con vehículos automatizados, o incluso autorregulados, con sus propias reglas de funcionamiento; pero siempre con un conductor, porque si no, puede suceder lo mismo que ha pasado con los Boeing”.
7. ¿Interesa lo suficiente la seguridad vial?
La seguridad vial no suele estar en primera línea en el debate social. Para poder seguir reduciendo la siniestralidad, “hay que conseguir que la seguridad vial sea una prioridad política, que haya debate social, implementar medidas que sabemos que funcionan y continuar investigando en nuevas tecnologías” según Álvaro Gómez. Desde la mesa de medios de comunicación, Chema Puente (RNE) reconoció que “suspendemos la inmensa mayoría de los medios porque hay poca evangelización de cómo funcionan los sistemas de seguridad”. Para José Manuel Pan (La Voz de Galicia): “La labor que tenemos que hacer es convencer a la sociedad. El primer papel de los medios es informar, tenemos un compromiso social: 1.800 muertos al año”.
La IV Jornada sobre Tecnología y Seguridad Vial
La IV Jornada de Tecnología y Seguridad Vial ha sido un éxito de participación y ponentes. Bajo el lema “La movilidad del futuro es ahora”, se ha debatido sobre todas las vertientes de la aportación de la tecnología a la seguridad vial y la relación de ésta con las personas. Los directores del Observatorio Nacional de Seguridad Vial (DGT), Servei Català de Trànsit y Trafikoa, dieron su visión sobre esta materia; y también participaron ponentes de la talla de Robert Nowak y Javier Echevarría.
Neil Rogers (Director General de Carglass®), abrió un evento presentado por la periodista Marta Solano, asegurando que “ojalá, dentro de no demasiados años, estas Jornadas ya no tengan sentido y hayamos alcanzado la Vision Zero: cero accidentes y cero víctimas. Hasta que llegue ese momento, en Carglass seguiremos trabajando, investigando, formando y divulgando para que las carreteras y calles sean más seguras para todos”.
El cierre fue a cargo de un grupo de prestigiosos periodistas expertos en motor y seguridad vial, que analizaron el papel y compromiso de los medios de comunicación como transmisores y sensibilizadores; y de Johan Mortier, Director de Belron Technical.
Para más información se puede acceder a la web www.tecnologiayseguridadvial.es. En esta página también está disponible un resumen de la primera, segunda y tercera edición de este evento, el programa de la jornada, e información sobre ponentes y participantes.
La influencia de los sistemas ADAS en la seguridad vial
Según el estudio de la DGT ‘Influencia de los sistemas de ayuda a la conducción en la seguridad vial’, en las carreteras españolas se producen más de 90.000 accidentes anuales, con unas consecuencias de más de 1.600 fallecidos y superando los 9.500 heridos graves. Las causas principales de los siniestros siguen siendo el factor humano y las distracciones. Los sistemas de asistencia a la conducción ADAS permiten la reducción del riesgo de siniestro, pudiendo ayudar a evitar o mitigar las consecuencias del mismo.
Si todos los automóviles equiparan estas ayudas a la conducción, se evitarían o mitigarían significativamente las consecuencias de un 57% de los accidentes en España, un total de 51.000, con un impacto directo en la cifra de fallecidos y heridos. Además, el coste directo de accidentes para España supone al año, según datos de la DGT en 2014, un total de 9.600 millones de EUR, más de un 1% del PIB nacional. Otra de las conclusiones de ese estudio es que en España se podría reducir un 45 % este gasto, lo que supondría un ahorro de 4.300 millones de euros anuales, con la implantación generalizada de sistemas de asistencia a la conducción.

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