lunes, 24 de septiembre de 2012

Un motor de aluminio para la ciudad


30 años de Ronal Ibérica en Teruel

Dos millones de llantas de aluminio salen cada año de la planta que Ronal Ibérica tiene en Teruel.
La fábrica está de celebración, ya que se cumplen 30 años de su llegada a la capital turolense. Un número redondo que esta próxima semana van a celebrar con sus 450 empleados  y con toda la sociedad turolense.
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Como la compañía privada más importante de la ciudad, la empresa es considerada para Teruel como la General Motors para Zaragoza. Desde los sectores empresariales de la ciudad destacan la importancia que esta planta, perteneciente a un grupo que actualmente es de matriz suiza, tienen para el desarrollo de Teruel.

La planta ha ido en constante evolución desde que inició su actividad en 1983 y es la intención de la gerencia seguir por este camino. “Siempre tenemos la intención de crecer y mejorar”, constata el gerente de Ronal Ibérica, Dominik Wiederhold. La última ampliación de la fábrica se produjo en 2006 con una nueva instalación de pintura.

Si la sociedad turolense reconoce el papel que como motor de desarrollo tiene la Ronal, desde la empresa también se muestran contentos con la ciudad, como destaca Wiederhold. “La evolución de la fábrica ha sido muy importante, no se ve en los tiempos que vivimos”, sostiene y lo achaca a la “estabilidad” que le da a la planta ubicarse en una ciudad pequeña como Teruel y a sus trabajadores. “El proceso de crecimiento ha sido posible gracias a los operarios que ha habido aquí, no hubiera sido posible sin ellos”, reconoce.

Detrás hay “mucho esfuerzo”, porque trabajar para un sector, el del automóvil, “muy inestable” que depende de la coyuntura económica. El secreto para poder seguir adelante y hacer frente a la actual situación económica ha estado en la “diversificación” de las marcas para las que trabajan. “España es el segundo país fabricante de automóviles en la UE, después de Alemania. y jugamos con la ventaja de que todos nuestros clientes están en la península”, explica. Así, sólo el 20 por ciento de la fabricación turolense se exporta. Ronal llega a otros mercados gracias a las plantas que el grupo tiene en Alemania, Chequia, Polonia e Italia además de México.

La calidad es otra de las señas de identidad de la empresa algo “indispensable” en el sector, certificada mediante los sellos ISO y VDA.
Otra es la satisfacción al cliente, que es cada vez más exigente. “Los criterios de hace 30 años no valen hoy en día y eso se lo hemos transmitido al personal con el que trabajamos”, asegura Wiederhold

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