sábado, 11 de julio de 2020

LA ROTONDA


FUTURO INCIERTO




Expertos de todo el mundo están poniendo encima de la mesa toda la experiencia acumulada para planificar cuáles serán las fases del sector del automóvil de cara al futuro.

Un sector en España que tiene una importancia capital para las marcas que dan trabajo a muchos trabajadores cualificados en nuestro país y, además, somos exportadores de alto rango para la unión europea.


Los datos no fallan:

La actividad del sector del automóvil supone el 10% del Producto Interior Bruto, con 17 plantas que producen casi 2,8 millones de vehículos de los cuales se exportan más del 80%, y somos el segundo país europeo, solo por detrás de Alemania. Da empleo total (directo e indirecto) a más de 1,8 millones de trabajadores. No podemos olvidarnos del sector de la distribución, que emplea directamente a más de 160 mil personas que trabajan en los miles de concesionarios repartidos por la geografía española.

Durante el estado de Alarma en España todas las plantas y sus principales proveedores han permanecido cerrados hasta que no se ha controlado especialmente en las distintas fases la pandemia. Todo empezó con el cierre de las fábricas en China, después en Italia y posteriormente en España, y el resto de Europa.

Ahora toca predecir el futuro, una vez abiertas las fábricas, y de nuevo poner el engranaje del sector en marcha, con las ganas de volver y, ¡cómo no!, el anuncio de las ayudas del Gobierno a un sector maltrecho. Ahora hay que ponerse a trabajar, reconstruir las capacidades estratégicas de cara al futuro. No se olviden que la patronal de los concesionarios, Faconauto, ha estimado las pérdidas de la facturación en más de 2.500 millones de euros y ha previsto que más de 150 mil personas han resultado impactadas por la aplicación de los ERTE que el Gobierno ha determinado que podrán ser utilizados por las empresas hasta el mes de septiembre.

Los especialistas han planificado la resurrección del sector en varias fases:

A corto plazo, paro y ralentización. Minimizar el impacto allí donde se ha producido un parón completo, mediante los ERTE, y en algunos casos, completando las aportaciones, y, sobre todo, establecer lo necesario para asegurar la continuidad mínima del negocio.

A medio plazo, arranque y recuperación. Asegurar el suministro de componentes de sus proveedores, y analizar y monitorizar la caída previsible de la demanda, así como el impacto en su rentabilidad y producción, atendiendo a un escenario probable de capacidad sobrante.

Y a largo plazo, adaptar sus capacidades estratégicas al nuevo entorno. Crear estructuras más flexibles, donde se tenga mayor control y visibilidad sobre la cadena de suministro extendida, y ajustar las capacidades al nuevo perfil de demanda.

Ante esta situación, los empresarios del sector han empezado a trabajar en definir cómo será su modelo de funcionamiento en el futuro contexto, lo que probablemente conlleve reestructuraciones importantes de sus capacidades existentes.

El sector de la automoción ha sido capaz en momentos difíciles de sobreponerse a crisis y periodos prolongados de incertidumbre. Estoy convencido de que, con el apoyo adecuado de las medidas del Gobierno, y gracias la profesionalidad y la determinación de los activos del sector, las empresas superarán esta adversa coyuntura y se volverán a recuperar, aunque en esta ocasión no solo depende de la recuperación, y de las estrategias del mundo del automóvil, en un momento de incertidumbre económica la dificultad estriba en la posibilidad de recuperación de la clase media para poder afrontar la vida y poder comprarse el primer coche o cambiar el que ya tenían.
Seamos optimistas, pero me es difícil entender que una clase media mileurista pueda embarcarse en algún préstamo hipotecario.
Con todo mi afecto y respeto,


Pepe Bejarano
todomotorsevilla@gmail.com

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