FUTURO
INCIERTO
Expertos de todo el mundo
están poniendo encima de la mesa toda la experiencia acumulada para planificar cuáles
serán las fases del sector del automóvil de cara al futuro.
Un sector en España que tiene
una importancia capital para las marcas que dan trabajo a muchos trabajadores
cualificados en nuestro país y, además, somos
exportadores de alto rango para la unión europea.
Los datos no fallan:
La actividad del sector del
automóvil supone el 10% del Producto Interior Bruto, con 17 plantas que
producen casi 2,8 millones de vehículos de los cuales se exportan más del 80%,
y somos el segundo país europeo, solo por detrás de Alemania. Da empleo total
(directo e indirecto) a más de 1,8 millones de trabajadores. No podemos
olvidarnos del sector de la distribución, que emplea directamente a más de 160
mil personas que trabajan en los miles de concesionarios repartidos por la
geografía española.
Durante el estado de Alarma en
España todas las plantas y sus principales proveedores han permanecido cerrados hasta que no se ha controlado especialmente en las
distintas fases la pandemia. Todo empezó con el cierre de las fábricas en China, después en Italia
y posteriormente en España, y el resto de
Europa.
Ahora toca predecir el futuro,
una vez abiertas las fábricas, y de nuevo poner
el engranaje del sector en marcha, con las ganas de volver y, ¡cómo no!, el anuncio
de las ayudas del Gobierno a un sector maltrecho. Ahora hay que ponerse a
trabajar, reconstruir las capacidades estratégicas de cara al futuro. No se
olviden que la patronal de los concesionarios, Faconauto, ha estimado las
pérdidas de la facturación en más de 2.500 millones de euros y ha previsto que
más de 150 mil personas han resultado impactadas por la aplicación de los ERTE
que el Gobierno ha determinado que podrán ser utilizados por las empresas hasta
el mes de septiembre.
Los especialistas han
planificado la resurrección del sector en varias fases:
A corto plazo, paro y
ralentización. Minimizar el impacto allí donde se ha producido un parón completo,
mediante los ERTE, y en algunos casos, completando las aportaciones, y, sobre
todo, establecer lo necesario para asegurar la continuidad mínima del negocio.
A medio plazo, arranque y
recuperación. Asegurar el suministro de componentes de sus proveedores, y analizar y monitorizar la caída previsible de la
demanda, así como el impacto en su rentabilidad y producción, atendiendo a un
escenario probable de capacidad sobrante.
Y a largo plazo, adaptar sus
capacidades estratégicas al nuevo entorno. Crear estructuras más flexibles,
donde se tenga mayor control y visibilidad sobre la cadena de suministro
extendida, y ajustar las capacidades al nuevo
perfil de demanda.
Ante esta situación, los empresarios del sector han empezado a trabajar
en definir cómo será su modelo de funcionamiento en el futuro contexto, lo que
probablemente conlleve reestructuraciones importantes de sus capacidades
existentes.
El sector de la automoción ha
sido capaz en momentos difíciles de sobreponerse a crisis y periodos prolongados
de incertidumbre. Estoy convencido de que, con el apoyo adecuado de las medidas
del Gobierno, y gracias la profesionalidad y la
determinación de los activos del sector, las empresas superarán esta adversa
coyuntura y se volverán a recuperar, aunque en esta ocasión no solo depende de
la recuperación, y de las estrategias del mundo del automóvil, en un momento de
incertidumbre económica la dificultad estriba en la posibilidad de recuperación
de la clase media para poder afrontar la vida y poder comprarse el primer coche
o cambiar el que ya tenían.
Seamos optimistas, pero me es difícil entender que una clase media
mileurista pueda embarcarse en algún préstamo hipotecario.
Con todo mi afecto y respeto,
Pepe Bejarano
todomotorsevilla@gmail.com
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