lunes, 21 de julio de 2014

COCHES AUTÓNOMOS ¿CARRETERAS MÁS SEGURAS O UN PELIGRO EN POTENCIA?




Los sistemas que se están diseñando para estos vehículos prometen coches más seguros, pero existen algunas dudas en torno a esa búsqueda de la seguridad.

Empresas como Google o Renault ya han mostrado prototipos de coches autónomos, en lo que parece que es una de las vías de desarrollo del mercado de la automoción. Los coches autónomos integrarían sistemas avanzados que buscarían garantizar la seguridad de los conductores y conseguir una circulación con menos accidentes.

La tecnología de los coches autónomos se basa en sensores y cámaras que permitirían al vehículo mantener y respetar las normas de circulación, al tiempo que analizarían el entorno para evitar accidentes. Sobre el papel esta tecnología debería reducir los riesgos durante la circulación y convertir a los coches autónomos en equipos más seguros. Sin embargo, en la práctica no han tardado en aparecer dudas en torno a los coches autónomos y la seguridad.


La primera cuestión tiene que ver con la eliminación del factor humano durante la conducción. Si bien es cierto que los vehículos autónomos analizarán el entorno y responderán a las situaciones de forma automática, sin necesidad del tiempo para pensar que precisaría un humano, existe la duda sobre las decisiones que tomaría el vehículo en situaciones especiales. Parece difícil poder garantizar que los sistemas inteligentes sean capaces de interpretar todas las situaciones y por ello pueden surgir dudas a la hora de confiar a una máquina la toma de decisiones delicadas.

Más allá de esa primera cuestión, hay otras en torno a la seguridad de los vehículos autónomos que van más allá. Por ejemplo, recientemente se ha conocido, gracias a The Guardian, que desde el FBI se ha expresado preocupación en cuanto a la seguridad de estos vehículos. La agencia de seguridad estadounidense ha señalado que los vehículos autónomos podrían plantear nuevos retos de seguridad más allá de la circulación. En concreto, estos vehículos se podrían programar para causar accidentes o para portar bombas en atentados, haciendo que las autoridades se tengan que enfrentarse a nuevos retos en materia de seguridad.

Posibles riesgos ante hackers

La preocupación del FBI sobre el uso de coches autónomos en atentados se podría aplicar a los vehículos tradicionales que sí que se han utilizado ya en distintas ocasiones. Pese a ello, sí es interesante identificar ese riesgo ya que los fabricantes de este tipo de vehículos podrían introducir opciones de seguridad para tratar de limitar el uso indebido de los coches autónomos.

Siguiendo con los peligros de estos vehículos, y en relación a lo anterior, otro posible riesgo de los coches inteligentes sería la interacción con hackers. Todavía no está claro si los sistemas inteligentes de este tipo de vehículos podrían ser comprometidos por agentes externos, un aspecto que tendría que ser tratado con cuidado por los fabricantes.

Las consecuencias de un fallo de seguridad en un coche autónomo podrían ser muy variadas y peligrosas, por lo que establecer protección en el software de los vehículos se posiciona como otra gran prioridad que tendrán que afrontar los fabricantes. Si un atacante externo entrase en el sistema de los vehículos tal vez podría comprometer la seguridad de su circulación o incluso sabotear el vehículo.

Por último, otra preocupación en torno a la seguridad de los coches autónomos sería la privacidad de los usuarios. Parece claro que estos coches avanzados serán vehículos conectados. Ya se han realizado pruebas con sistema inteligentes que aprenden de los hábitos de los usuarios, como la propuesta de Land Rover, y las dudas están en si los datos que se recogen son seguros. Se trata de otra cuestión que los fabricantes tendrán que responder y que podría afectar a la seguridad de los vehículos más allá de la carretera.


Todas estas cuestiones plantean dudas sobre los vehículos autónomos, pero hay que destacar que son normales dada la fase inicial en que se encuentra esta tecnología. Lo que está claro es que los fabricantes y las autoridades todavía tienen mucho en lo que trabajar para conseguir un marco legal y unas garantías que inviten a que el coche autónomo sea una realidad segura y con garantías.

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