sábado, 25 de abril de 2015

LA ROTONDA



LA FERIA DE LAS VANIDADES

Está llegando a su fin una de las ferias más universales, como es “la feria de abril de Sevilla”. Donde la luz, el color, y todos los tópicos que ustedes quieran son una realidad, y si no, vengan y compruébelo ustedes mismo.


Como cualquier feria que se precie, en esta ciudad efímera de la alegría, todo es desmesurado para bien y, también para mal.
Lo importante aquí, es pasarlo bien, uno lo hacen bailando, hablando con los amigos en las casetas, y siempre acompañado de una copa de vino, manzanilla o rebujito.

También es cierto que el tiempo se detiene, eso ocurre siempre que se está a gusto, con la familia o los amigos.

Para llegar al recinto ferial, se utilizan toda clase de medios de locomoción, desde a la bici, moto, coche particular, o el transporte público, el metro, bus o taxi. O el medio por antonomasia para aquellos que se le pueden permitir, el caballo, o coche de caballo, esos que se pavonean, con sus trajes de corto o de flamenca, y que pasean con garbo su figura morena y estilizada por el real, durante el paseo de caballo en la jornada del mediodía y casi hasta el ocaso.
Se dan por lo tanto, todos los ingredientes necesarios para disfrutar del mejor ambiente.

Dicen que no cuesta trabajo entrar en la feria como salir de ella, y ahí es donde hay que tener mucho cuidado, porque no es la primera vez ni la última, en la que el alcohol, nos ha aguado la fiesta. Por eso hay que tener en cuenta un factor primordial, cuando salgas de la feria con una copa de más, hazlo siempre utilizando el transporte público. Pero no en esta feria, sino en todas y cada una de las ferias que se están celebrando a lo largo y ancho de nuestra geografía.
“EN EL COCHE, NI UNA SOLA GOTA DE ALCOHOL” si quieres terminar bien la feria.

Por otro lado, si TOM WOLFE, se hubiera dado una vuelta por el Real de la Feria de Sevilla, hubiera encontrado más de un argumento, para su protagonista, Sherman McCoy, “el rey del universo”.

Pero, también, les puedo asegurar que ni la fama ni el dinero, caballos, casetas particulares, “y yo conozco a…” hacen que aquel que quiera pueda disfrutar de uno de los acontecimientos más hermosos que hacen que el ser humano, comparta con sus semejantes una copa de vino, un baile o una buena conversación, en esta FERIA DE LAS VANIDADES.

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