sábado, 29 de julio de 2017

¡VACACIONES! DIEZ CLAVES PARA VIAJAR CON NIÑOS EN COCHE Y NO COMPROMETER SU SEGURIDAD



Adecuar el sistema de retención infantil a cada edad, comprobar la temperatura del interior del vehículo o hidratarles adecuadamente, indispensables a la hora de partir hacia el destino estival con los más pequeños, según los expertos de Help Flash.


 Emprender un viaje en coche hacia el lugar de veraneo puede ser para los niños un plan perfecto: ponerse en la piel del explorador Tadeo Jones o llegar a la playa para buscar a Nemo. No obstante, esta aventura puede convertirse en una auténtica pesadilla cuando los pequeños viajan sin las debidas medidas de seguridad.

La primera causa de mortalidad infantil son los accidentes de tráfico. Tres de cada 18 menores de 12 años fallecidos en las carreteras en 2016 no tenían puesto el cinturón de seguridad o el correspondiente sistema de retención infantil, a tenor de los datos aportados por la Dirección General de Tráfico (DGT). Entre las lesiones más frecuentes de los más pequeños en un siniestro vial destacan las dolencias en el cuello (hasta los 2 años), la cabeza (entre los 2 y los 4 años) y el abdomen (de 4 a 10 años).
Toda precaución es poca para emprender el viaje con los pequeños de la casa en el asiento trasero y que los adultos conozcan cómo no comprometer su seguridad para lo que la startup viguesa Help Flash ha resumido algunas reglas indispensables:
Sujetarles bien: El reciente cambio de legislación hace obligatorios lo sistemas de retención infantil en el vehículo, cuando se viaja con niños. El regazo de un adulto a más de 50 kilómetros por hora es incapaz de sujetar a un menor en caso de frenazo repentino. Así, además de contar con el sistema adecuado al menor por edad y tamaño, también hay que verificar que cumple con la homologación europea. Los menores de cuatro años o que pesen menos de 18 kg deben ir orientados a contramarcha para evitar lesiones cervicales, en caso de choque frontal.

Menores de 15 meses, a contramarcha: Los niños de entre 0 y 15 meses deben viajar en sentido contrario a la marcha, una opción que también es recomendable para los que miden menos de 104 centímetros de altura, una estatura que de media suelen alcanzar al cumplir los cuatro años. De este modo, no sólo se protege su cabeza, que aún no está desarrollada por completo, sino que también, en caso de impacto, la fuerza de este será cinco veces menor que si se viaja en el mismo sentido que la marcha.

Adaptar el sistema de retención a cada niño. Los menores con una estatura igual o inferior a 135 cm deben utilizar un sistema de retención homologado, que se adecúe a sus necesidades. En el caso de que la cabeza del niño asome por encima del respaldo de la silla será necesario pasar a un sistema superior. Así, los menores del grupo 1 (de 9 a 18 kg) requieren sillas con cinturones propios de cinco puntos de anclaje, el grupo 2 (de 15 a 25 kilos) deben utilizar una silla e ir sujetos con el propio cinturón del vehículo y los del grupo 3 (de 22 a 36 kilos) tan solo requieren un asiento elevador, que les permita adaptarse a los anclajes laterales del cinturón de seguridad.

Elevadores, mejor con respaldo: Los elevadores son necesarios hasta que el niño alcanza los 150 centímetros de altura, los que no hayan llegado todavía a los 125 centímetros deberán utilizar un elevador con respaldo a la hora de emprender un viaje en coche. El objetivo no es otro que la completa sujeción de los hombros para que el menor quede sujeto por el cinturón de seguridad y asegurar una protección mejorada, en caso de impacto lateral.

Comprobar la temperatura del interior del vehículo. Cada verano muchos automóviles se convierten en una trampa mortal para muchos menores, especialmente si el coche ha estado expuesto al sol y ha alcanzado una temperatura excesiva. Abrir las ventanas antes de montar en el coche para que recircule el aire y se supere el primer impacto de calor, evitar que el sol dé sobre las superficies donde se sentarán los niños o accionar el aire acondicionado una vez que se hayan ventilado los sistemas de refrigeración, evitará que los niños sufran golpes de calor. No hay que olvidar que su reserva de agua es menor y, por lo tanto, su temperatura corporal sube más rápido que la de los adultos. Mantener a los niños bien hidratados durante el viaje es primordial.

Ropa cómoda que permita libertad de movimientos. ¿Cuántas veces han visto niños con una chaqueta o un abrigo en el coche bajo la excusa de ‘vamos aquí al lado’? Este simple gesto puede poner en peligro la salud del pequeño. El abrigo ejerce una barrera ficticia entre el cuerpo del niño y el cinturón de seguridad, dado que, al apretar el arnés, no se está sujetando al menor, sino un abrigo que en caso de impacto se desinflará y dejará espacio suficiente para que la persona pueda salir despedida del vehículo.

No bajar la guardia en la conducción. La seguridad de los más pequeños en el coche depende, en gran medida, de los adultos y, cómo no, del conductor, que debe afrontar el trayecto con tranquilidad y serenidad, especialmente cuando es necesario detenerse en el arcén por una emergencia. En estos casos, suele ser bastante complicado sacar rápidamente del coche a los menores, aún más en los vehículos de tres puertas. Por lo tanto, el conductor debe intentar señalizar su vehículo antes de colocar los triángulos para evitar así posibles accidentes derivados de la falta de visibilidad.

Juegos y tecnología como entretenimiento. “Papá, ¿cuánto queda?” es una de las frases más repetidas por los pequeños durante muchos trayectos. Para mantenerles entretenidos, se recomienda tener preparada una lista de juegos que vaya más allá de las tabletas y teléfonos móviles. Jugar al ‘veo, veo’, a las palabras que empiecen por ciertas letras o cantar son algunos recursos simples y eficaces para mantener a los menores entretenidos y, por lo tanto, seguros.

Evitar objetos sueltos durante el trayecto: Pelotas, teléfonos móviles, botellines de agua o los nuevos spinners son elementos potencialmente peligrosos dentro de la cabina de un vehículo una vez que se ha iniciado la marcha. Si los niños quieren viajar con algún juguete entre sus manos debe ser blando. De esta forma se evita que, en caso de frenazo brusco, pueda lesionar a cualquiera de los pasajeros.
Paradas para combatir el aburrimiento. Siempre que un viaje supere las dos horas de duración se deben hacer pequeñas paradas para estirar las piernas, sobre todo si entre los pasajeros hay menores. Correr un rato, ir al baño o comer algo ayuda a liberar adrenalina y a montar en el coche alejados del aburrimiento. Además, si el menor todavía lleva pañal, hay que parar siempre que sea necesario para cambiarle y así evitar que se encuentre molesto, con los consecuentes lloros, que pueden repercutir en mal ambiente para todos los ocupantes del vehículo.