sábado, 15 de abril de 2017

LA ROTONDA

VÍA CRUCIS SOBRE RUEDAS


En estos días en los que mucho de vosotros le ha dado descanso al coche, y otros han decidido darle más trabajo, he estado reflexionando sobre el tiempo que perdemos cada día en un atasco.

Algunos estudios reflejan que son una media de 57 minutos en ir y volver al trabajo. Estos datos como muchos otros habrá que cogerlos con pinzas. Para uno se hará una eternidad y para otros solo se trata de cruzar la calle. Pero en líneas generales, sobre toda en las grandes ciudades, cada mañana es un vía crucis cruzar la ciudad para llegar al destino diario. La vuelta al mediodía o por la tarde es un suplicio.
Pero aparte del tiempo perdido, el desgate nos envuelve. No se valora solo lo que se gasta si no la energía que se pierde: atascos, mal humor, posibles accidentes...

Por otro lado, nuestros políticos municipales están todo el día en los medios de comunicación aconsejando la utilización del Servicio Público. Bien por los carriles bus, pero ¿No creen ustedes que si el servicio público, metro-si existe- o bus, nos dejará a tiempo y cerca del nuestro trabajo no lo utilizaríamos?

El imparable encarecimiento de la vivienda que se ha generalizado en los últimos años ha forzado a que muchas familias fijen su residencia en lugares alejados de las principales poblaciones. Hoy no es extraño encontrar a personas que trabajan a más de 50 kilómetros de donde viven, algo poco usual hace 10 años. A ello hay que añadir el desplazamiento de muchas empresas a polígonos industriales de las afueras de las ciudades donde el precio del suelo o el alquiler es más económico que en pleno centro urbano. La combinación de ambos aspectos ha generado un fuerte aumento del tiempo dedicado a desplazamientos por motivos laborales. En concreto, el trayecto hasta el lugar en el que ganar el pan nos ocupa, según diversas fuentes consultadas, un promedio de 30 minutos al día, y en algunos casos puede llegar a desbordar las dos horas al día dentro del vehículo privado.

Esta ineficiencia en términos de tiempo, gasto, actividad y ecología provoca además un importante despilfarro económico.

CONCLUSIÓN:

Entre la ida y la vuelta, prefiero siempre la mañana para aguantar un atasco, en pro, tenemos la temperatura de la mañana, en contra, el aturdimiento de algunos conductores, que se ponen al volante con el pijama puesto.

La vuelta al mediodía suele ser más calurosos, sobre todo en verano, angustian los minutos dentro del vehículo, sobre todo si tienes que volver por la tarde.

Es verdad que todos salimos a la misma hora, y si alguna vez se atreve a salir 15 minutos antes, notará cierta mejoría, lástima que la planificación a la vuelta no éste dentro de nuestras posibilidades.
Por otro lado, me pregunto, sin la coordinación por los Centros de Control de Tráfico de las grandes ciudades podrían poner más de su parte. Porque no me negarán, que además si incluimos una avería o un accidente en nuestra vía, el vía crucis sobre ruedas se multiplica por infinito.

¿Será posible que los especialistas en estos asuntos, ingenieros y profesionales del ramo algún día, planifiquen con antelación todas las probabilidades que se pueden dar en una vía dependiendo las horas del día, y pongan más de su parte, por hacernos la vida un poco más agradable? Hoy por hoy no lo están consiguiendo, son muchas las horas perdidas de nuestras vidas. Y ahí nosotros poco podemos hacer, salvo que nos quedemos a dormir en el trabajo.

Familia espero que todo haya ido bien esta Semana Santa, la vida continúa…bienvenidos al club.

 Pepe Bejarano.
 todomotorsevilla@gmai.com