jueves, 9 de marzo de 2017

BROMPTON, LA BICICLETA DE LOS QUE LLEVAN TRAJE Y CORBATA

La firma de modelos plegables británica nació en 1975 en el apartamento de un jardinero

Se ganaba la vida como jardinero, pero un día el británico Andrew Ritchie decidió hacer su propia bicicleta plegable. No era algo nuevo en la década de los años setenta. En el mercado existían otros modelos de bicicletas plegables, pero él quería hacer un prototipo de mayor la calidad. Así fue como en 1975, Ritchie empezó a diseñar en su apartamento con vistas al Oratorio de Brompton en el Sur de Kensington (Londres) una bicicleta plegable. De ahí, el nombre de la marca.



Dos años más tarde, los primeros diseños de las Brompton, aunque necesitaban todavía pulirse, ya podían plegarse. Este fue un paso decisivo hacia el diseño de este tipo de bicicletas. Para poder comenzar, recibió ayuda financiera de amigos:30 conocidos suyos pagaron por adelantado su bicicleta. Las primeras producciones llegaron al mercado en 1981, aunque en ediciones limitadas. Seis años más tarde recibe su primer reconocimiento al ser galardonado con el premio al mejor producto, en el evento celebrado en Cyclex Olympia (Londres).

1.500 puntos de venta
La firma cuenta con 1.500 puntos oficiales de venta en todo el mundo, a través de distribuidores. Pero también tiene tiendas exclusivas, Brompton Junction. La primera abre en Kobe (Japón) en 2011. Repartidas por todo el planeta hay 12 tiendas. En Barcelona inauguró una en 2016, uniéndose a las de Tokio, Milán, Hamburgo, Múnich...
En 1988, Brompton empieza la producción a tiempo completo en su primera fábrica, situada en el barrio de Brentford, al oeste de la capital británica. El edificio se encontraba debajo de los arcos del ferrocarril, en una zona llamada Brentford Arches. En 1998, tuvo que trasladar toda la producción a Kew Bridge, cerca del primer local donde habían comenzado, y donde iban a disponen de mayor espacio. También se les quedó pequeño: Brompton inauguró el pasado mes de diciembre una nueva fábrica en la zona londinense de Grenford.
La compañía británica se ha mudado a esta nueva sede con el objetivo de aumentar su capacidad de producción y satisfacer la creciente demanda. Esta nueva fábrica tiene 7.800 metros cuadrados y la capacidad de sacar al mercado 150.000 bicicletas al año. Con el paso del tiempo se han convertido en un medio de locomoción para aquellos que viven o trabajan en las ciudades. Por ejemplo, en Londres se ha incrementado desde 2003 el uso de la bicicleta, gracias a Brompton, un 91%. Uno de sus secretos es que se pliega a un tercio de su tamaño y pesa unos 11 kilogramos de media, por lo que permite los desplazamientos en cualquier tipo de transportes, como el tren o el coche.

Pero además, este modelo necesita para hacerla plegable 6,2 toneladas menos de carbono que un coche, y 42 bicicletas Brompton se pueden aparcar en el espacio que necesita un coche. El diseño inteligente de Brompton permite abrirla y cerrarla fácilmente en menos de 20 segundos. Cuando se dobla la bicicleta adquiere la forma de un paquete compacto que puede ser llevarlo cómodamente o almacenado en cualquier lugar. Las cadenas y los engranajes se encuentran en el centro del paquete plegado por lo que no molesta para la ropa o el equipaje.

Cada bicicleta es soldada a mano por un artesano experto en la fábrica de Londres. Esto hace que cada unidad sea única. Cada soldador recibe una formación específica durante 18 meses y es el encargado de estampar su firma en cada una de las bicicletas en las que trabaja. El hecho de que cada una se haga artesanalmente permite a cada cliente elegir la bicicleta que se adapte a sus necesidades (estilo de conducción, trayecto habitual, armario o presupuesto).

La Brompton, que está expuesta en el MoMA de Nueva York, ha ido perfeccionándose sin perder sus líneas originales. Actualmente, existen desde modelos ligeros, fabricados con piezas en titanio, hasta bicicletas preparadas para cicloturismo; pero también la posibilidad de pedir una bicicleta a la carta, escogiendo velocidades, pintura, tipo de manillar y un largo etcétera de accesorios y complementos. El precio de una Brompton, a la venta en 44 países, ya que el 80%de su producción se exporta, supera los mil euros.